Sismo M3.7 sorprende a Kansas: ¿reactivación de fallas antiguas bajo el centro de EE.UU.?
El inesperado movimiento en una zona estable levanta dudas sobre estructuras profundas, fallas fósiles y tensiones acumuladas dentro de la Placa Norteamericana.
Un sismo de magnitud 3.7, registrado a tan solo 6 km al oeste-suroeste de Gypsum, Kansas, ha despertado el interés de la comunidad científica. La razón es simple: Kansas se encuentra en pleno corazón de la Placa Norteamericana, lejos de cualquier borde activo. En regiones intraplaca como esta, cada movimiento es una ventana hacia procesos internos poco comprendidos.
Este tipo de actividad suele asociarse a fallas antiguas o fósiles enterradas bajo kilómetros de sedimentos. Aunque ya no están activas como las fallas del oeste de EE.UU., pueden reactivarse ocasionalmente cuando la corteza continental redistribuye tensiones, ya sea por ajustes tectónicos lentos o por la influencia de eventos sísmicos lejanos que alteran la presión interna del continente.
Algunos sismos del centro del país tienen relación con actividades humanas profundas. Sin embargo, este evento ocurrió en una zona donde el factor industrial no es predominante, lo que aumenta la probabilidad de un origen natural. Esto abre un debate científico: ¿estamos ante una reactivación esporádica de fallas prehistóricas o frente a un patrón de tensiones más amplio que podría manifestarse en nuevos eventos dentro de los estados interiores?
Una región más activa de lo que parece: la historia sísmica oculta del centro de EE.UU.
Aunque muchos consideran el centro de Estados Unidos como un territorio estable, su historia contradice esa idea. Entre 1811 y 1812, los Terremotos de New Madrid desencadenaron uno de los enjambres sísmicos más intensos registrados en Norteamérica, alcanzando magnitudes de hasta M7.5. Aquellos eventos deformaron el paisaje, invirtieron el flujo del río Mississippi y demostraron que el corazón continental también puede acumular y liberar energía significativa.
Kansas forma parte del mismo cratón continental, estable, sí, pero no inmune. Las fallas heredadas de antiguas colisiones tectónicas aún existen a gran profundidad, y cuando la tensión interna aumenta, pueden reaccionar con movimientos como el observado esta semana.
